No todo el que está sobreendeudado tomó malas decisiones.
Esta es una verdad incómoda que el sistema financiero no quiere admitir.
El sobreendeudamiento pasivo ocurre cuando una persona cae en deudas no por consumo irresponsable, sino por hechos que no controla.
Y en Ecuador, es el escenario más frecuente.
Existe sobreendeudamiento pasivo cuando la deuda surge como consecuencia de:
pérdida del empleo,
enfermedad o accidente,
reducción drástica de ingresos,
separación o cargas familiares imprevistas,
intereses acumulados y refinanciaciones forzadas.
Aquí el deudor no buscó endeudarse así.
El sistema lo empujó… y luego lo persigue.
Esta distinción es clave en la defensa legal.
El sobreendeudamiento activo se analiza desde el consumo.
El sobreendeudamiento pasivo se analiza desde la protección del deudor.
👉 En el segundo caso, el Derecho no castiga, contiene.
Cuando alguien con sobreendeudamiento pasivo intenta:
pedir otro crédito,
refinanciar sin revisar legalidad,
aceptar condiciones abusivas,
solo logra:
agravar su situación,
perder tiempo valioso,
acercarse peligrosamente a la insolvencia.
La respuesta no es financiera.
Es jurídica.
Un análisis serio incluye:
revisión de contratos,
verificación de intereses ilegales,
evaluación de prescripción,
defensa frente a cobros abusivos,
estudio de una eventual insolvencia.
👉 Aquí el abogado no aconseja: actúa.
Cuando el sobreendeudamiento pasivo se prolonga en el tiempo,
el paso siguiente suele ser la insolvencia.
No reconocerlo a tiempo:
expone al deudor a embargos,
lo deja sin margen de maniobra,
debilita su posición jurídica.
Reconocerlo a tiempo:
permite ordenar,
proteger,
y, si es necesario, reiniciar legalmente.
No te endeudaste por irresponsable.
Te sobreendeudaste porque el sistema no perdona la fragilidad.
Y el Derecho existe precisamente para eso:
para proteger a quien ya no puede resistir solo.
Si te identificas con este escenario:
👉 Consulta con un abogado en defensa del deudor
👉 Evalúa si tu sobreendeudamiento pasivo ya requiere una estrategia de insolvencia